Desayuno: Café con Leche
En este “privilegiado mirador” desde el que me toca inventar la vida cada mañana, es inevitable experimentar sensaciones encontradas. Sensaciones y pensamientos de los que a veces, incluso yo mismo me sorprendo y avergüenzo.
Vivimos en un país y en unos momentos donde la confusión, la torpeza, la maldad, el abuso y la falta de respeto (por decir algo), son tan grandes, que apenas se puede llegar a comprender, como a pesar de ello, sacamos fuerzas de flaqueza para emitir una tímida sonrisa que poder regalar. Digo esto por los niveles de estulticia, desvergüenza y miseria moral a los que, desde mi punto de vista, estamos llegando, o mejor dicho, entre mentiras, engaños y otras tropelías, nos están llevando.
Nicolás Maquiavelo en su clásico “El Príncipe”, nos habla de las características principales que debe tener un político al llegar al poder. Es curioso comprobar como algunos aprendices de “golfos” se esfuerzan en seguir al dictado las consideraciones que allá por el siglo XV se comentaba en los ambientes. Decía Maquiavelo que los gobernantes (él hacía mención a los Príncipes, ya que aquel era su contexto político y social), “… deben cuidarse mucho de hablar del bien mientras hacen el mal y de llamarse honrados, puros y piadosos mientras estafan, roban, oprimen y asesinan…”,
Si uno lee esto y establece comparaciones (que todos sabemos son odiosas), vemos qué poco ha cambiado todo desde entonces, o peor aún, que poco imaginativos son estos aprendices de políticos a los que día tras día estamos obligados a sufrir, padecer y soportar.
Escuchar a estos gobernantes, muchos de ellos sólo “gobernantes del desgobierno”, porque lo único que han hecho en sus vidas ha sido vivir del cuento, del cuento de la gobernación; digo que escuchar y ver a estos “personajes o personajillos” (como diría un famoso periodista de este lado del Atlántico) a veces, muchas diría yo, da nauseas. Es increíble como puede uno sentirse tan desubicado y tan alejado de las “tesis” de estos farsantes y ruines vendedores de humo.
Supongo que cada época tiene su “miga” como decía el otro. Supongo que cada momento de la historia ha tenido sus “lumbreras”, sus “cínicos, osados y atrevidos” ejemplares que, lejos de desaparecer, parecen ir ocupando por la fuerza, la estafa, el timo, el engaño y casi siempre bajo el chantaje (encubierto o no) y la amenaza (directa o indirecta), todos los espacios, los públicos y también por desgracia los privados.
Miremos donde miremos nos encontramos elementos sospechosos de “untar y ser untados”, capaces de vender a sus muertos (su propia historia), con tal de “seguir chupando de la teta”. Elementos bajo sospecha que visten ropas caras y de última moda; que lucen sus dientes blancos tapando así su Alma negra y podrida; miserables y traidores a todas las causas, las suyas y por supuesto las ajenas. Personas (de alguna manera habrá que llamarlos) que no tienen los mínimos escrúpulos en pisotear dignidades y faltar de palabra y obra desde que se levantan hasta que se acuestan (algunos de ell@s ni aún allí) al resto de los ciudadanos. Precisamente ese resto de ciudadanos que “paga de su bolsillo sin rechistar” todas los excesos de estos mal nacidos.
¿Y todo esto a cuento de qué viene, se preguntarán? ¿Qué le pasará a Jpellicer esta mañana, que ha cambiado las cálidas sonrisas junto al Mar, o sus mágicos Azules Aline que todo lo invaden? ¿Qué pasa?, ¿Porqué este paso tan repentino de la lírica y la poesía; de belleza junto al mar y afectuoso saludo, a este repentino exabrupto bañado de cólera y rabia contenida?
Nada de lo que preocuparse, amigos. Estos políticos, o lo que sean, deben saber que nosotros, los que hablamos de solidaridad, de respeto, de democracia, de tolerancia. Los que somos felices contribuyendo a crear y llevar esa felicidad. Los que apostamos por un mundo más justo y humano. Los que nos mojamos cada mañana por arrimar el hombro para dejar “esto” un poco mejor de cómo lo recibimos. Los que no tenemos miedo a sentir y reconocer nuestras flaquezas. Los que disfrutamos compartiendo y ayudando y permitiendo nos ayuden. Los que seguimos un ideal que fue el legado de nuestros padres y abuelos, que regaron, muchos de ellos, este país con su sangre. Los que miramos a los ojos y no nos da miedo dar la espalda. Nosotros los que seguimos, a pesar de ellos, fieles a principios e ideales inspirados y fundamentados en la grandeza del ser humanos. Nosotros que vemos en la Naturaleza nuestra casa y espacio común, la queremos, amamos y respetamos. Nosotros que aún sin conocernos, ni sentirnos ni tocarnos, nos queremos, nos respetamos… y eso quizá es lo único que pregonamos.
Nosotros, que somos todo eso y mucho más, decimos que podrán tapar nuestra boca, no nuestro corazón. Podrán ganar esta batalla, pero a buen seguro perderán “la guerra”. Batallas y Guerras, no las de las armas, no las de los carros ni fusiles, no; sino las de la razón, la justicia y la paz. Guerras y Batallas para conseguir la Paz, que ironías nos deja este mundo.
Frente a este desayuno comienzo un nuevo día. Un nuevo día que llega preñado de ilusiones y sueños por cumplir. Un nuevo día en el que seguro aprenderé y quizá algo enseñaré. Un nuevo día que me llega preciso y precioso para llenarlo de pasión y emoción. A ti, político vacío e insensible; necio y estúpido, torpe y arrogante; aprende a mirar a los ojos y escuchar a aquellos que te están permitiendo, un día más que sin trabajar ni producir, puedas volver también tú a desayunar.
(Jpellicer)